DOCTOR D. JUAN NEGRETE Y DE LA CALLE

MÉDICO DE CÁMARA DE FELIPE IV

 

El doctor don Juan Negrete y de la Calle, es otro hijo ilustre de Carranza, natural de Sangrices, donde fundó varias obras pías.

Acerca del nombre de Sangrices, parece oportuno decir que los historiadores no están de acuerdo; mientras unos le llaman San Quirce, otros le dicen San Fulcis y otros Sangrises. Hoy se le conoce por Sangrices.

Hay allí un lugar denominado El Sel, y Fuente del Sel, cuyas aguas remansadas en un moderno depósito abastecen al pueblo, y también existe otro sitio con el nombre de Gariza. Según el benedictino P. Jesús Sasía, que escribió sobre la toponimia eusquérica de las Encartaciones, Sangrices fue un lugar típico de trigo, y pudiera ser que su primitivo nombre lo compusieran esas dos palabras. En Navarra existe otro pueblo que se llama Sangaritze. (Sel de los trigales).

El doctor Negrete, fue médico de Cámara del rey Felipe IV, cuyos cuidados y desvelos por la salud de los soberanos le ganaron su confianza.

En unos documentos se le conoce por el doctor Juan de Negrete y en otros por el doctor Juan Sainz Negrete y de la Calle.

Su padre fue Antón Sainz Negrete y de la Calle, como consta en una escritura de donación de 13 de abril de 1621 (Archivo Histórico de Protocolos de Vizcaya, año de 1621, folio 153) por la cual cede la cantidad de doscientos reales a sus nietos Juan Negrete y de la Calle, médico del rey, y a Diego Ezquerra, hijo de Diego Ezquerra de Rozas, para que compren libros y continúen sus estudios en la universidad de la villa de Alcalá de Henares. Su firma es Antón Sainz Negrete y de la Calle.

Aunque vivió en Madrid dedicado al ejercicio de su profesión, recordaba con mucho cariño el pueblo de su nacimiento, y en su iglesia parroquial quería ser enterrado.

Como por aquellas fechas la iglesia se encontraba en estado ruinoso, se propuso levantar otra más capaz y construir en ella una capilla para él y sus descendientes, con tumbas, lápidas, escudo de armas y asiento o estrado.

Cuando obtuvo licencia del Sr. Provisor del Arzobispado de Burgos y el consentimiento de los vecinos, reunidos en concejo a campana tañida, se sacaron las obras a pública subasta el 13 de enero de 1641. En el remate, muy concurrido de artistas del Valle y de fuera de él, quedó comprometido el maestro de cantería Bartolomé de la Dehesa vecino de Aldeacueva, en el precio de dos mil seiscientos ducados. De conformidad con la traza (plano), se obligaba a deshacer y demoler y hacer levantar y fabricar las capillas que en ella nuevamente se han de hacer, y a romper y abrir los cimientos hasta hallar lastra y tierra firme, con conformidad con las condiciones en que se remató. (Archivo Histórico de Protocolos de Vizcaya, 4 de marzo de 1641, folio 89 y siguientes).

Un año más tarde, cuando ta la iglesia estuvo construida, 1 de febrero de 1642, el licenciado Francisco de Nestosa, cura capellán de las iglesia unidas de San Pedro de la Villa de Lanestosa y San Julián de Sangrices, y Pedro Cano Santisteban, mayordomo lego de dicha iglesia, declaran haber recibido del P. Fray Antonio de Medina, sobrino de la señora Dña. Isabel Álvarez, difunta, vecina de la Villa de Madrid, Corte de Su Majestad, por orden del Dr. Negrete, médico de Cámara del Rey, la cantidad de doscientos ducados; los ciento en moneda de vellón y los otros ciento en ornamentos, como es: tres casullas, una negra de damasco, y otra morada y otra colorada leonada, y una alba, cíngulo y amitos y estolas y manípulos, y dos frontales color, uno colorado leonado y otro blanco, y un paño para el altar, con puntas y una bolsa con sus corporales de puntas y dos tafetanes, el uno morado y el otro colorado, y una cortina pequeña para el Santísimo, y todo ello para la dicha iglesia… para aumento de la fábrica y obra de ella, por ser como es pobre… (Archivo de Protocolos de Vizcaya, folio 53, año de 1 de febrero de 1642).

Es la iglesia que hoy existe, reparada en distintas ocasiones. En tiempo de la guerra Carlista estuvo convertida en cuartel general de las fuerzas liberales, y todo el maderamen, como el techo, el coro, los confesionarios, púlpito y guardarropas, todo en fin, excepto el retablo del altar mayor, fue entregado a las llamas; los vasos sagrados, hasta el copón incluso, desaparecieron… (Así lo dejó escrito el beneficiado D. José Ortiz en los libros parroquiales, con fecha 12 de octubre de 1857).

Construida ya la iglesia, y dotada de lo más preciso para el culto, el Dr. D. Juan de Negrete y de la Calle, estableció una capellanía de cuatro misas rezadas por semana, con la dotación de ciento cincuenta ducados.

Dispuso que las misas se celebraran en su propia capilla los lunes, miércoles, viernes y sábados, a las seis de la mañana desde abril hasta octubre y a las siete desde principios de octubre hasta fines de marzo.

Igualmente dispuso que el capellán residiera en Sangrices, que celebrara él mismo las misas, y que la capellanía y memoria de misas fuera incompatible con el beneficio de Sangrices. Por fin mandó que si el capellán no cumplía las condiciones establecidas, los patronos lo excluyeran y nombraran a otro, bajo pena de restitución.

El Comisario D. Domingo Negrete y Sarabia, con fecha 2 de enero de 1684, dejó escrita una memoria en el tomo segundo de finados, página 28, donde constaban las condiciones y voluntad del fundador, extraídas del testamento del Dr. Negrete.

En el año de 1682, era capellán el licenciado D. Antonio de Ranero Marroquín, pero su derecho fue discutido e impugnado por otros pretendientes, mas el juez ordinario dispuso que el regidor y patrono Santiago Sainz y Negrete le repusiera, el 29 de noviembre de 1700, con encargo de que nadie le molestara. (Archivo Histórico de Protocolos de Vizcaya. Documentos eclesiásticos).

También fundó una obra pía de dotes de doncellas que consistía en conceder cada año a una joven pobre del lugar de Sangrices, la cantidad de mil trescientos cincuenta reales, para tomar estado de matrimonio o bien de religión.

Así se desprende del libramiento que firmaron el 20 de diciembre de 1682 el licenciado D. Antonio Marroquín, capellán de la del Dr. Negrete, y Pedro Zorrilla del Cándano, vecino y regidor, ambos patronos de las obras pías del referido Dr. Negrete. Por él se ordena a Francisco de Carranza y Rozas, administrador de dichas memorias, que abone a Pedro Zorrilla del Cándano novecientos cincuenta reales, para que se entreguen a María Sainz del Rebollar a la hora de profesar en religión, ya que anteriormente sólo se le habían abonado cuatrocientos. (Archivo Histórico Protocolos de Vizcaya. Documentos eclesiásticos).

Por fin el insigne Dr. D. Juan Negrete y la Calle completó su obra benéfica instituyendo una escuela de primeras letras, para llevar la instrucción a su amado pueblo.

Los únicos datos que poseemos hasta hoy referentes a la escuela son los que constan en el Auto de Visita de los libros parroquiales, verificada el año de 1805, por el visitador del Arzobispado de Burgos.

Al encontrar en estado ruinoso la capilla del lado del Evangelio (que era la del Dr. Negrete), y en vista de que el patrono alegaba no tener dotación alguna, mandó que se reparara antes de entrar el invierno, para lo que pedía la cooperación de los vecinos entre los cuales no dejaría de haber algunos pendientes que aportaran lo necesario a título de reintegro. De lo contrario, se haría necesario echar mano de las rentas de la escuela, que parece fundada por el mismo dela capilla, disponiendo el cese de la enseñanza de aquella, siempre que necesitara de reparo ésta. Y por lo mismo deberán contribuir los vecinos como tan interesados en que no falte la escuela, como también en que no se arruine la capilla por el perjuicio que se seguirá a la iglesia.

Dice D. Nicolás Vicario y Peña en su trabajo inédito sobre la Beneficencia de Carranza que no obstante la pobreza del pueblo de Sangrices, de su iglesia, ermitas, capellanía y escuelas, el Estado se aprovechó de sus bienes en la época de la desamortización, y en el año de 1875 figura instruido su expediente ne la Delegación de Hacienda, para la venta de los bienes de Sangrices, San Ciprián y Santecilla. La parroquia de Sangrices, tuvo una pequeña fundación de once mil reales, instituida por los vecinos para el alumbrado de Santísimo. Como efecto de la desamortización desapareció todo, incluso la antigua escuela.

El Dr. Juan de Negrete y la Calle, falleció en la Calle de la Cuchillería de la ciudad de Zaragoza, el día 10 de marzo de 1644.

Firmó su testamento autógrafo cerrado el 4 de marzo de 1643. He pasado largas horas leyendo e interpretando dicho testamento que lo encontré en el Archivo Histórico de la Diputación de Vizcaya y es tan extenso y tan minucioso en sus detalles que al final termina por cansar. Figura en el apéndice.

 

 

«VALLE DE CARRANZA»

HIJOS ILUSTRES DE CARRANZA

D. MANUEL LÓPEZ GIL

Cura Arcipreste de Soscaño

BILBAO, 1975

I. S. B. N. 84- 400 -8528 -1